La terapia visual trata de mejorar las habilidades visuales para obtener un rendimiento visual mejorado, un sistema visual más eficaz.
Cuando el sistema visual trabaja de una manera más eficiente, puede percibir, procesar y comprender más y mejor la información visual. (Hay que tener en cuenta que la información que procesamos es en un 80% proporcionada por nuestro sistema visual).
En este sentido, las técnicas de RV pueden utilizarse tanto para mejorar una visión normal, pero deteriorada por la edad y los malos hábitos, o para proporcionar una mejor adaptación en caso de patalogias y enfermedades de la visión. En este caso, debemos tener en cuenta, que los problemas visuales pueden proceder del propio ojo como órgano, o de las estructuras nerviosas y sus conexiones con la corteza visual y otras áreas cerebrales.
Al contrario de lo que pueda parecer, la TV no es tan reciente. Ya desde mediados de 1700 se comenzó a ocluir el ojo sano de los individuos que padecen ambliopías (disminución de la visión por falta de sensibilidad en la retina). En este mismo siglo se desarrollaron una serie de técnicas para el tratamiento de las alteraciones de alineación y de la coordinación interocular; este es el origen de lo que se denominó ORTOPTICA.
En las últimas décadas del sigo XX El entrenamiento de la visión surge como disciplina plena . Sus bases se han conformado al ir incorporándose conocimientos, derivados de otras disciplinas, a las experiencias adquiridas por la utilización de técnicas anteriores. Así, se puede decir, que actualmente, el entrenamiento de la visión, emerge de la integración de diferentes conocimientos aportados por diferentes escuelas científicas. Quizás el mayor cambio producido ha sido el entender el sistema visual como parte integrante de un conjunto de funciones que representan la globalidad de la persona.


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